A veces la calle da respeto

En algunos escritos de este Blog he explicado e intentado transmitir que hacer calle no és complicado, que no deja de ser el estar pendiente y relacionarse con las personas que estan en esta situación.
Es cierto que hay que estar, que la primera finalidad es la de acompañar y hacer posible que la persona sienta que está acompañada.
Todo y con eso, hay determinados días o momentos en que vives situaciones rocambolescas. Momentos de angustia, de impotencia, de querer desaparecer…

El siguiente relato ocurrió una tarde de octubre de hace dos años.
Os lo cuento a continuación:

Hace ya días que Ana María, Marisol y yo vamos hablando de la existencia de este grupo de personas en la Plaça del Museu. Los tres hemos ido alguna vez, de forma que ya hemos iniciado la relación, aunque ésta aún se encuentra en una fase inicial.
La verdad es que ir hace un poco de cosa… Mientras te acercas, sientes que ya te han visto y que se ponen a hablar entre ellos, sin perdernos de vista.
Si. Hace un poco de respeto…

Ese lunes íbamos Marisol y yo. En esa ocasión decidimos entrar por detrás, con el fin de que no nos vieran llegar y así no dar pie, antes de hora, a pensamientos “malintencionados” sobre nuestra visita.
Al llegar vemos a varias personas conocidas, sentadas en el suelo, en dos grupos separados. No sabriamos distinguir, a simple vista, cual de ellas está más bebida y colocada que las otras.
Por una parte, Luis se apodera de Marisol y de su presencia y, separándose un poco del resto del grupo, inician una conversación.
A mi me asalta Omar: Lo conocemos desde que estaba en la Plaça Groga. No sabiamos si vivia en la calle o no. Lo que si que suponiamos es que se ganaba la vida haciendo vés a saber qué “trapicheos”. Solo con verme me salta con la pretensión que le paguemos un viaje de vuelta a Marruecos. Cuando le digo, casi en tono de broma, que este tipo de ayudas nosotros no lo dispensamos, se saca del bolsillo un papel arrugado que resulta ser una citación judicial en la que figura como acusado por un delito contra la salud pública. Me suena a tráfico de drogas, pero me remito a decirle que los miercoles por la tarde acude a nuestro centro una abogada, con la cual és se puede poner en contacto para recibir orientación y resolver su situación. Un asunto complicado, por lo que supongo.

Comentado esto con Omar, empiezo a hablar con Elviro. Hacía tiempo que lo buscábamos. Había estado en una pensión i abandonó el recurso para retornar a la vida de calle… Me presento y le recuerdo el tiempo que estuvo con nosotros, en Arrels.

De pronto, Omar se levanta del suelo y le planta un puñetazo a un tio que se estaba acercando, de forma que éste cae al suelo, haciendo un ruido fuerte y seco cuando la cabeza pica contra el pavimento. Lo único que Omar dice como excusa es que esto le pasa por meterse demasiado con las mujeres.
Miguel y Paqui, que están ahí y lo ven todo, hacen cara de consentir con Omar y acusar el que ahora está tumbado en el suelo, sin moverse. No sé si por consentimiento con lo que ha explicado Omar sobre este hombre o quizás por miedo a la violencia a la cual Omar acaba de demostrar que es capaz de llegar.
De lo que si que me doy cuenta es de que Miguel no sabe hacia donde mirar y, mucho menos, al hombre tumbado en el suelo delante de él y que no se mueve.
Y yo, que tengo delante a Elviro, borracho, llorando i con la cara llena de mocos…
Desde la terraza de la plaza, unas cuantas parejas que hacen el vermut miran fijamente la escena: El hombre aun tirado en el suelo, inmóvil. Están solo a quinze metros de los hechos, pero eso supone ya una distancia insalvable como para acercarse…
He de hacer algo!…

Me acerco y veo el rostro del hombre. Balbuceando, pero inmóvil e inconsciente. Marisol continua ahí, escuchando a Luis. Ella no se ha dado del todo cuenta de lo que ha pasado. Elviro aun está ahí, esperándome. Los de la terraza del bar mirando. Algunos miembros del grupo diciéndome que llame a una ambulancia, si quiero, pero que ellos no piensan hacer nada.
Llamo a una ambulancia. Elviro aun lo tengo al lado, mirándome. Con el móbil en la mano veo que llega un policia municipal, avisado por uno de los mmiembros del grupo. Él se encargará de volver a llamar para pedir la ambulancia con más urgencia. La aparición del Guardia Urbano ha provocado, como por arte de magia, que todo el grupo de personas, antes sentadas en el suelo, se dispersen. Imagino que debe ser para no tener que dar explicaciones de nada.
Siento que, detrás mio, algun mienbro del grupo, al que yo desconozco, me mira inquisitivamente como preguntando por el que hago yo ahí y a quien estoy llamando. Creo que incluso ha hecho algun comentario… A muchos no los conozco de nada, pero aun así he sido yo quien ha llamado a la ambulancia para aquel hombre al que nadie ayuda. Yo tampoco lo conozco…
Ahí quedamos Marisol y Luis, con el cual aun habla; el urbano y el hombre inconsciente, tirado en el suelo y sacudido de tanto en cuando por el urbano; y Elviro y yo.
El hombre que está tirado en el suelo no se mueve… Allá no se mueve nadie!
… Sin saber que hacer en esa situación kafkiana, absurda,… idiota…

Miro a Elviro y decido huir yo también. Elviro tiene los ojos tristes, llorosos. Llamo a Arrels con la intención que él mismo hable con alguien y se sienta invitado a volver… Como menoscabando la situación in situ i yendo de cara a otra cosa.
El hombre inconsciente resulta que se rehace, se medio incorpora y ahora si que se ve perfectamente que solo era que iba muy, pero que muy bebido. El Guardia Urbano le hace preguntas, mientras que él parece que solo desea recuperar el cartón de vino que tiene al lado, pero que su mano no acierta a coger.
Con esto que un del grupo, Alfonso, también bastante bebido, se acerca hacia el urbano y el hombre, ahora de rodillas, y le escupe encima. Me doy cuenta que el hombre, antes inconsciente y ahora de rodillas, no se ha enterado, ni del salivazo ni de los gritos e insultos que Alfonso le espeta, con el guardia urbano por el medio. El urbano intenta como para poner un poco de paz entre el hombre de rodillas y Alfonso.

De repente se me cruza por la cabeza que ese hombre podía haber muerto, pero que está vivo y en esos momentos soportando los sipiajos de otro que va casi peor que él. No puedo pensar demasiado, Elviro aun me mira…
El guardia urbano se va. El hombre de rodillas que se arrastra hacia la pared, tintineando.
Elviro tambien se va.
Marisol y Luis me incorporan a su conversación… Nos despedimos también de Luis.
Marisol me dice de ir a saludar a otra gente del grupo, reunido de nuevo, a la que no habiamos saludado.
No sé por qué, pero no puedo. O quizás no tengo ganas…
No lo sé…

Marisol, marchémonos de aquí!!

Miquel Julià
Octubre ’06

P.D: Actualmente, la mayoría de las personas que en esos momentos formaban parte del grupo al cual alude el escrito estan vinculadas a nuestro centro y siguiendo un proceso de mejora de su situación.

Advertisements

Quant a todoeltiempodelmundo

Soy Miquel Julià. Dicen que soy educador, pero en realidad soy persona. Mi quehacer discurre entre otras personas, en la calle, en hospitales,... Personas que se han visto arrojadas a vivir una situación de sin hogar. Miembro de Arrels Fundació. Barcelona
Aquesta entrada ha esta publicada en Historias sentidas. Afegeix a les adreces d'interès l'enllaç permanent.

2 respostes a A veces la calle da respeto

  1. Dani ha dit:

    Esperemos que el blog tampoco os dé respeto y sigáis deleitándonos con vuestros escritos.

    Ánimos!!!

  2. Adrià ha dit:

    A vegades els vostres ecrits posen la pell de gallina! Felicitats per la feina feta. Dignifiqueu a les persones i també a la gent que segueix el vostre bloc.

    A veces vuestros ecritos ponen la piel de gallina! Felicidades por el trabajo que haceis. Dignificais a las personas con vuestro esfuerzo.

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s