Nuestro aliado, el tiempo

Una vez más, nuestro amigo Enrique Richard, ha escrito algo digno de leer. http://enriquerichard.wordpress.com/relatos/todo-el-tiempo-del-mundo-o-la-historia-de-un-proceso

En el relato, Enrique nos habla de Juan José, un señor de unos sesenta y cinco años conocido desde el equipo de calle en el 2001. El señor Juan José no era nada amigable con los voluntarios que pasaban por la zona e intentaban acercarse a él, más bien todo lo contrario. A menudo los voluntarios eran recibidos por parte de Juan José con gritos. No es hasta al cabo de 3 años cuando Juan permite el acercamiento de una voluntaria de calle. Y a partir de aquí, poco a poco, se va creando una relación que ayuda a aumentar la autoestima de Juan.

Juan José ya no recibe a gritos a los voluntarios que van a visitarlo frecuentemente. Al contrario, se alegra de verlos, compartiendo charlas, momentos, miradas, silencios… Juan José empieza a sentirse acompañado. Está acompañado y es respetado. Hay un noble respeto hacia él y su situación. Él es quién decide y quién da el paso. Y empieza a pasarse por Riereta. Y conoce a los educadores del centro abierto, los voluntarios, una trabajadora social…. Y un buen día acepta dormir en pensión y allí está todavía. ¡Qué proceso!

Reflexiones

Mucha gente rehuye de la gente en situación de sin hogar cuando pasea por la calle. Algunos ponen mala cara, giran la mirada, se apartan… Mirando hacia otro lado, quizá, para algunos, esta gente desaparece. Pero para nosotros no.

Ellos siguen tirados en la calle. Apartados y excluídos de la sociedad. Al margen. Acompañados, eso sí, por la soledad. Una persona en situación de sin hogar vive tal desesperanza que deja de importarse a sí misma. Pero a nosotros sí nos importan.

Y porqué nos importan, nuestros voluntarios de calle se acercan a ellos. Aún cuando se obtiene mala respuesta, se sigue intentando el acercamiento. Tenemos todo el tiempo del mundo. Todo el tiempo que haga falta para demostrarles que lo único que queremos es acompañarles en su situación. Estar a su lado. A cambio de nada. Pero claro, a una persona que lleva unos 40 años viviendo en la calle, ¡no esperéis que de buenas a primeras nos reciba con los brazos abiertos! Estas reacciones, para nosotros, no sirven de excusa para abandonar. Ni para justificar que ellos se lo han buscado y quieren vivir así. Este sería el camino fácil y el más cómodo.

Y aquí uno puede pensar qué finalidad tiene todo esto. ¿Cuál es el objetivo final? ¿Que acepten pensión? ¿Que pasen cada tarde por el centro abierto? Pues no nos acercamos con este objetivo, la verdad. El acercamiento se produce porqué se quiere acompañar a estas personas en su situación. Se les quiere transmitir que alguien se preocupa por ellas, por eso se las pasa a visitar, respetando en todo momento su persona y su decisión. ¿Que algún día empiezan a pasar por el centro? Genial, allí seguiremos acompañando y creando más relaciones, que reafirmaran su persona y su autoestima. ¿Que otro día aceptan dormir en pensión? Genial también. Pero si no se produce ninguna de estas situaciones, se seguirá estando al lado de esta persona. Porqué esto es lo que nos importa más, estar a su lado y transmitirles que nos importan.

Algunos quizá podríais pensar que en algunos casos perdemos el tiempo. JAMÁS. Somos conscientes que son procesos lentos, pero nunca pensamos en las pérdidas de tiempo. Para nosotros la base de todo es la relación con la persona. Que la persona se vuelva a sentir persona. Que la persona vea que importa a otra persona. A partir de ahí vuelve a importarse a sí misma. Y a partir de aquí la persona no se siente tan sola. Que la persona siga en la calle no es un fracaso. Es una situación que puede cambiar.

Yo, de hecho, estoy en el centro abierto. Y acojo a nuestra gente, empiezo a trabajar con ellos, a acompañarles, desde el centro. Sigo la relación que se ha iniciado en la calle.

Cuando empecé a trabajar en Arrels, una mañana acompañé a Miquel Julià en su trabajo. Recorrimos parte del centro de Barcelona acercándonos a la gente que vivía en la calle que se estaba siguiendo desde el equipo de calle. Miquel me iba explicando y recuerdo que me dijo algo así como “no, si hacer calle es fácil”, un poco comparándolo con el trabajo desde el centro abierto. Yo le debatí el comentario. ¿Cómo que es fácil? De eso nada. Acercarse a una persona que ya no confía en nadie no es fácil. Conseguir que te permita aproximarte a él, saludarle, mantener una charla. Se trata de demostrarle a una persona que se siente excluída que para nosotros es importante. Nos importa su situación. Evidentemente, para alguien que es invisible para muchos, le cuesta aceptar que es visible para otros. Le cuesta entender que se le acerque alguien con calidez, con ternura. Le cuesta sentirse acogido por otras personas. Le cuesta comprender que vuelva a importar a alguien. Pero es así. Y poco a poco lo irá asimilando, compartiendo con estas personas una relación que será la base de todo.

 Anna Skoumal

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Quant a todoeltiempodelmundo

Soy Miquel Julià. Dicen que soy educador, pero en realidad soy persona. Mi quehacer discurre entre otras personas, en la calle, en hospitales,... Personas que se han visto arrojadas a vivir una situación de sin hogar. Miembro de Arrels Fundació. Barcelona
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Una resposta a Nuestro aliado, el tiempo

  1. Tina ha dit:

    Anna, cada vegada més, els teus escrits em deixen sense paraules!
    No entendré mai que és el que enganxa i fa que tot tremoli, que tot trontolli dins d’un mateix, quant llegeixes aquests texts.
    Penso mil coses, però tot dona voltes a les teves paraules, i crec que millor no és pot transmetre, de fet, no em surten les paraules per transmetre res del que m’agradaria!

    Algún dia estaria be tenir una xerrada amb tu, cara a cara… d’aquelles que et quedes “embobat” i el pensament marxa volant escoltant aquestes “històries”.
    T’asseguro que aniria molt bé per una estudiant del “sector” social!

    Saps?… Sempre recordaré el dia de la “xerrada preparatòria” per la nit del recompte.
    Nosé quanta gent asseguda al “casal” d’allà el centre Heura, esperant començar, i de cop, Pam! el Miquel Julià comença…

    Bufff, quin tio!

    Amb una hora va saber transmetre tantes coses, sentiments, moments, …..
    El dia següent, a classe, començàvem el tema de “pobresa i marginació”… la meva professora dient el mateix que en Miquel… però… hi havia alguna cosa diferent, alguna cosa que no es transmetia igual…

    Realment és una gran virtut aconseguir-ho i tant tu com en Miquel ho aconseguiu.

    FELICITATS ! ! !

    Tina.

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