Quiero tener todo el tiempo del mundo
Quiero tener todo el tiempo del mundo para estar a su lado.
Quiero tener todo el tiempo del mundo para acompañarles.
Quiero tener todo el tiempo del mundo para escucharles.
Quiero tener todo el tiempo del mundo para contener sus angustias, sus emociones, sus sufrimientos. Para estar triste a su lado.
Quiero tener todo el tiempo del mundo para vivir con ellos sus alegrías, sus ilusiones, sus esperanzas. Para estar feliz a su lado.
Quiero tener todo el tiempo del mundo para compartir con ellos.
Quiero tener todo el tiempo del mundo para sentir con ellos y a través de ellos.
Quiero tener todo el tiempo del mundo pero no lo tengo. Y cuando eso pasa atiendo antes a lo urgente que a lo importante.
Lo urgente: recordarle a uno la visita médica de mañana, requerirle al otro la documentación solicitada para algún trámite, atender a otro que ha ido de urgencias hoy por encontrarse mal… Siempre hay mil cosas que hacer, mil situaciones que atender de manera más o menos inmediata. Y lo importante queda en un segundo plano.
Lo importante: la relación con el otro.
Lo importante: dedicarle a la persona todo el tiempo que haga falta. Para hablar de su situación, de como está, de como se siente, de sus preocupaciones… Para forjar y reforzar la relación y el vínculo ya creado que reafirman su persona, su autoestima, su confianza.
Mantener una larga conversación con ellos, sin prisas, con toda la predisposición del mundo es una de las herramientas más valuosas para mí. Demostrando a la persona que tienes delante que estás allí para escucharle. Que estás allí porque te importa lo que le pasa. Que estás allí, ofreciéndote como persona, para contener sus emociones.
Puede haber charlas muy intensas y muy enriquecedoras. Charlas en las que la persona que tienes enfrente se desnuda contándote sus sentimientos más profundos. Compartiendo contigo algo que no compartirían si no existiera confianza. Tales ofrecimientos me dignifican. Me dignifican cuando permiten que entre así en sus vidas, depositando en mí sus inquietudes. Me esfuerzo por estar a la altura. Ofreciéndoles mi persona, mi ser, para sentir con ellos y junto a ellos. Para acompañarles en su camino. Para transmitirles que no van solos. Que no están solos.
Es la relación con el otro la que reafirma la persona.
Es el vínculo con el otro el que permite que la persona vuelva a andar con seguridad y con la certeza que anda acompañada.
Es lo que me dan y lo que me aportan lo que me reafirma a mí como persona.
Anna Skoumal
3 comments 19 Mayo 2008