Archive for Octubre 2007

Como es posible que vuelva a estar en la calle?

Benjamín vuelve a dormir al raso!

Fué el pasado viernes. O quizás el sábado.

Unas palabras confundidas e incrédulas de Gerardo, desde servicios sociales de calle, intentaban relatarme lo incomprensible. El tampoco lo entendia.

Benjamín, ciego y cojo, volvía a estar en la calle. Con su pata de palo.

No puede ser. No es posible!

… Más llamadas telefónicas. A todos y todas los que últimamente hemos mantenido el contactyo con Benjamín.

Pere, Anna Maria, Marisol, Gerardo…

Por qué?

Benjamín vuelve a estar en la calle, durmiendo al raso.

Son solo unas palabras que intentan resumirlo todo.

Son solo las palabras de la directora de la residencia donde estaba Benjamín.

- Este señor ya no vive en esta residencia. Su asistente social lo sabe todo.

Pero su asistente social, Javier, tampoco lo sabe todo. El tampoco atina a explicar lo que no tiene sentido.

Benjamín había pasado por muchas vicisitudes que, ahora, vistas en su conjunto, nos hacen creer que su estancia en la residencia ha sido humanamente denigrante.

Marisol, Pere i Anna Mª ya nos lo habían contado…

A los pocos días que Benjamín ingresó en la residencia nos dimos cuenta que estaba postrado en una silla de ruedas y que no tenia consigo la prótesis, su pata de palo. Cuando, al pasar dos semanas, constatamos que Benjamín aún no había recuperado su pierna me decidí a indagar el motivo directamente en la residencia.

No sé quién se puso al teléfono. Una cuidadora o quizás alguna de las enfermeras. No lo sé. A Benjamín le habían retirado la pierna para evitar que se escapara de la residencia. No sabían a ciencia cierta donde habían guardado su pata de palo, pero la buscarían.

…Luego resultó que se la quitaron porque decían que estaba infectada de bichos y parásitos. Eso lo decía la directora del centro.

- Ante todo hemos de asegurar la higiene para todos nuestros demás residentes …

- Pero se podrá desinfectar…- respondí yo, ya con muchas dudas-, más que nada porque de permanecer mucho más tiempo inmovilizado en la silla de ruedas perderá las pocas posibilidades de volver a andar y correrá el riesgo de que la prótesis sea rechazada al adosarla nuevamente al muñón.

Por qué?…

Al día siguiente la directora de la residencia me confesaba que la pierna de madera se la habían tirado.

Por qué?… Por los parásitos que la inundaban?… Para que así Benjamín no pudiera fugarse?…

No lo entiendo!! No llego a comprender la impasibilidad con la que intentan darme razones y explicaciones de lo sucedido.

Era su pierna!!!

- Ha sido un error…- Es la escueta disculpa que podemos escuchar tanto Gerardo como yo, por parte de la directora del centro.

Para Benjamín no ha habido nada. Ni palabras ni posibles disculpas… La pierna, tampoco! Su pierna!!

Gerardo se encargó de que un carpintero le hiciera una nueva pierna de palo. Y una vez más hubo que hacer de tripas corazón y aceptar que Benjamín pagara el importe de la nueva prótesis. Aunque él nunca pidió que le quitaran la vieja ni mucho menos que se la tiraran.

Cuando Benjamín tuvo ya su nueva pierna tampoco le supuso recuperar la capacidad para moverse y desplazarse libremente.

La residencia era bonita y acogedora. Eso en su planta principal donde, en un amplio salón con sillones, los residentes dejaban caer, una tras otra, todas las horas muertas del día.

Pero Benjamín casi nunca estuvo en ese salón. Pasados tres meses de permanencia en el centro, Benjamín seguía confinado en los sótanos. Esa parte no la veiamos nosotros cuando lo íbamos a visitar. Por lo visto, en los sótanos languidecían día a día los residentes que estaban en peores condiciones físicas y psíquicas.

El sótano!!

No sé si se suponía que Benjamín tenía que ser el animador de las personas residentes que ahí, en ese sótano, esperaban acabar el paso de sus días. Benjamín se quejaba de ello cuando, en nuestras visitas, “nos lo subian” a la planta principal.

Aunque ciego y falto de una pierna, siempre ha estado muy lúcido y cuerdo.

- Ahí abajo estan todos locos, Miguel… Esto es peor que la cárcel… Yo me voy a morir aquí encerrao. Prefiero mil veces estar en la calle!

- Aguanta Benjamín,- le decía yo, poniéndome en su lugar e intentando comprender lo duro que debe ser pasar todas las horas del día al lado de personas que se han demenciado, casi abandonadas en su soledad.

No. No llegué a comprender ese precio que Benjamín tenía que pagar.

- Aguanta Benjamín. Aquí estás bien cuidado. Tienes tres comidas al día…. y la cama! Y en la calle ya no te dejan dormir.

También explicábamos a benjamín que el estar en esa residencia era solo provisionalmente, hasta que le dieran plaza definitiva en otro centro.

Que difícil se hace transmitir tranquilidad y confianza a una persona cuando sabes que esa persona no puede llegar a comprender el por qué de su situación.

Yo no lo comprendía. Pere tampoco.

Pere ha sido el amigo de Benjamín que lo ha acompañado en toda su amarga estancia en la residencia.

Pere, sin comprender tampoco por qué Benjamín no podía recibir un poco más de cariño y comprensión por parte de los profesionales cuidadores, se dedicó, en sus visitas semana tras semana, a estar a su lado, a escucharlo, a animarlo haciéndole recobrar momentos pasados de su vida con los que pudiera ir pasando su presente y su futuro…

Asó era cuando hacia mediados de agosto benjamín ingresó en una clínica a causa de un desprendimiento de la prótesis metálica injertada en el tobillo de la pierna sana.Benjamín fué intervenido quirúrgicamente con la mala fortuna de contraer, en la misma clínica, un virus contagioso.

De todo ello nos enteramos cuando supimos que, de nuevo ya en la residencia, Benjamín estaba aislado en su habitación. Seis o siete semanas aislado es la poca información obtenida por el personal de la residencia. De intentar saber de que enfermedad se trataba exactamente, o del por qué tenía que permanecer aislado antes que recibir atención en un centro más adecuado para ese propósito, no conseguimos saber mucho más. El tema de la protección de datos era el límite de información que obteníamos al intentyar esclarecer el por qué de unas medidas tan drásticas como el aislamiento.

Los profesionales del centro se quejaban del comportamiento y poca colaboración de Benjamín. El no podía moverse de la habitación y, caso de querer visitarlo, había que hacerlo con guantes y mascarilla. Segun nos dijeron, ese virus era contagioso, solo para las personas que tenían un sistema inmunológico más débil, es decir, contagioso para los demás residentes.

Benjamín no salía para nada de su habitación.

No sé si desde la residencia comprendían que el no podia asumir más su estado de soledad y aislamiento.

En una de las visitasde Anna Maria i Marisol, Benjamín, confinado ahora en su habitación, pidió para ir al baño:

- Benjamín necesita ir al baño- anunció Marisol a una de las cuidadoras que pasba por delante de la habitación.

- No hace falta que vaya al baño, lleva pañal y puede hacérselo encima-, contestó la cuidadora.

- Pero si puede ir al baño andando!!!!

- Si, pero ahora lleva pañal y no es necesario que se desplace- finalizó.

Yo creo que todos hemos llegado a sentir la humillación con ese suceso… Incredulidad. Incredulidad, más que nada, por la respuesta impasible de la cuidadora.

Si. A partir de entonces permitieron a Benjamín disfrutar de la todavía dignidad de desplazarse por sus propios medios al baño para hacer sus necesidades. Sin necesidad de pañal!! Pero esta opción tuvieron que planteársela Marisol y Ana Maria a la directora del centro.

Como pidiendo un favor especial!!

No sé. Al final siempre acaban por hacerse las cosas tal y como han de hacerse, pero con ese regusto amargo de que las atenciones utilizadas no han sido las más adecuadas para favorecer el respeto y dignidad de la persona. Como teniendo que pedir disculpas por pretender seguir conservando el propio espacio de dignidad personal.

Benjamín vuelve a dormir al raso.

Fué el pasado viernes. O quizás el sábado.

Se vé que Benjamín no estaba muy cómodo con el trato recibido en la residencia . Y se quejaba. Suponemos, por lo que sucedió finalmente, que para el personal de la residencia se quejaba demasiado.

Semanalmente estaban acompañandolo a hacerse curas hospitalarias en la misma clínica donde lo operaron.

No sabemos por que, pero ese día lo llevaron a otro hospital para curarlo. Y cuando de nuevo le dieron el alta hospitalaria y llamaron a la residencia para trasladarlo la respuesta fué que ese señor había sido dado de baja en el centro y que ya no residía ahí. Sin más.

Benjamín, por su parte, andaba loco por volver a la calle y recuperar su libertad perdida. Su dignidad tambien.

Benjamín volvió a dormir al raso. Ahora no quiere, de ninguna manera, volver a la residencia. A ninguna residencia!!

Y nosotros que lo comprendemos. Que nos ponemos en su lugar, que vemos como de golpe vuelve a perder la posibilidad de dormir en una cama y de comer caliente.

Pere está indignado.

También lo estan Anna Maria y Marisol.

Yo también lo estoy.

Cuando pensamos en como ha ido todo el proceso no podemos dejar de sentir una mezcla de rabia, de impotencia y de indignación.

No. En la residencia no ha podido tener sus necesidades cubiertas. Benjamín necesitaba comprensión. Acercarnos un poco a su ayer y a su presente.

Benjamín necesitaba que alguien pudiera estar a su lado. Escucharlo. Sin pretender decirle lo que tiene que hacer o donde tiene que estar.

Benjamín necesitaba un poco de cariño. Como todos los demás necesitamos.

Todo eso no lo ha podido tener Benjamín en su paso por una residencia.

Benjamín vuelve a dormir al raso.

Nosotros seguiremos visitándolo allí donde esté. Ese ha sido siempre nuestro fin. Estar a su lado y posibilitar que, con nosotros, vuelva a sentirse como persona.

Miquel Julià

Arrels Fundació


6 comments 31 Octubre 2007

Ese trozo de acera pisoteado es mi casa

Muchas veces hemos comentado por el respeto que ha de merecernos ese pequeño espacio de calle del que se sirve una persona para vivir. Acostumbramos siempre a preguntar por si podemos permanecer ahi unos momentos de compartir, antes de que la persona tenga la sensación de que estemos invadiendo su espacio vital.

Es curioso. Una vez hemos pedido permiso para invadir ese espacio temporalmente, muchas veces se nos contesta: - Pero si la calle es de todos!!!, o bien, - Peró si el banco es público!!. Si!. Nosotros, al hacer calle, ya sabemos que ese espacio ocupado es público, pero aun así debemos preguntar. Por respeto hacia la persona que ocupa ese espacio. Por el convencimiento que, aunque ese trozo de acera o de banco del parque sea público, en estos momentos hace de hogar para una persona que está en dificultades.

Marisol y Anna Maria hablan en los siguientes escritos, precisamente, de lo que ocurre cuando uno de estos espacios ocupados por una persona en situación de sin hogar es desalojado por que se hacen obras en la vía pública o por cualquier otro motivo. Ellas nos hacen ponernos en el lugar de la persona que pasa ese trance.

Han desnonat en Sergi

Els voluntaris que visitem a les persones que viuen al carrer, el primer que diem es que al acostar-nos-hi ho tenim que fer amb molt de respecte ja que allò (sigui el que sigui) es casa seva.

En Sergi vivia a una entrada d’emergència, seia en una cadira plegable (fins que se li va trencar) amb una gran bossa negra d’on treia diferents estris per arreglar i dels que tenia inclòs els esquemes elèctrics, i envoltat de diverses bosses de súper.

Al seu davant tenia un got, on la gent al passar li anava deixant alguna monedeta i, com que es un carrer molt concorregut,” deu ni do.”

Però a Sergi l’han desnonat, han fet obres, hi ha un guarda de seguretat i ell hi fa nosa.

Ara Sergi està a l’altre cantó de la vorera, assegut sobre la seva gran bossa negra i les bosses de súper, però ja no te el got, no tindria sentit. Entre les motos, quasi no se’l veu, i seu amb el cap entre les mans, mirant de reüll el que va ser casa seva.

Marisol Alafont

Setembre 2007

Referent en Sergio la realitat és tal com l’ha descrit la Marisol. S’ha convertit, o l’han convertit, en l’home invisible, l’home que queda confós entre la caseta de l’ONCE i el parquing de bicicletes, l’home que es convertirà en una rajola més del carrer. Sentat sobre la seva bossa negre,
amb quatre bosses del super al davant i el seu cap qui sap on.

Anna Maria

Setembre 2007


1 comment 15 Octubre 2007

Una residència vol dir necessitats cobertes? IIª part

Reprenent el tema del benestar i situació de les persones que hem atès un cop ingressen a una residència per a gent gran, us presento a continuació un escrit de Pere Grau.

Pere és el voluntari de l’Equip de Residències d’Arrels que periòdicament visita i acompanya el senyor Benjamín. Es difícil creuar la porta de sortida d’un centre residèncial quan la persona a la que s’ha visitat només traspua malestar. Com molt bé explica en Pere, moltes vegades, es tracta de baixar la persianeta, momentàniament, i no deixar que aquest malestar ens arribi gaire al fons, ans al contrari seríem incapaços de continuar amb la nostra tasca.

Un cop la persiana s’ha tornat a obrir i,  havent reflexionat amb la  serenor que procura el distanciament, queda el més maco i important de l’acompanyament: La Relació, la Confiança i l’Amistat que ha nascut entre en Pere i en Benjamin.

Benjamin

 

Els escrits de Marisol i Ana Mª en els que comenten la seva visita a Benjamin Barrado són prou clars i al temps contundents. Sóc En Pere que des de el mes de desembre de l’any passat visito a Benjamin.

Les dues primeres visites, el 16 i 27 de desembre de l’any passat van resultar molt dures. Ell no acceptava la nova situació i estava alterat, jo crec que amb tota la raó, ja que el primer dia li van treure la cama de fusta i, sense cap més explicació el van deixar assegut en una cadira de rodes. Les meves preguntes a la directora i infermera en cap tenien com a resposta divagacions i cap explicació congruent. Si jo deia que calia posar-se en el lloc d’en Benjamin, home de caràcter i provenint del carrer, rebia contestacions com, “som professionals” i  “sabem el que hem de fer”.

Personalment amb sentia impotent, però en les situacions complicades ens tenim que superar i pensar amb nous reptes.

En les dues visites del mes de gener la postura d’en Benjamin vers a mi va  canviar.

Seguia amb la idea que la Residència no era el carrer Pelai  i el menjar no era el del Bar Toni, però va començar a parlar i a explicar la seva vida, primer de Sevilla, a on en un accident de tramvia va perdre la seva cama dreta. El record de la seva mare encara li resulta punyent, més al no poder acompanyar-la en el seu sepeli. Ell estava detingut per pidolar al carrer i els guàrdies simplement li van dir: Ahir, van enterrar la teva mare”. Quin sarcasme!.

Desprès Madrid, Puerta del Sol i la Plaça de Toros de la Ventas eren els seus centres operatius i molt curiós com entrava per veure la “corrida” sense pagar.

Ja ens trobem a Barcelona i el carrer Pelai i la Plaça Maria Cristina són els dominis per demanar caritat i sempre un record pel David, noi amb problemes psíquics, que sempre l’acompanyava i que ara esta ingressat en un Centre de la província de Lleida. En successives trobades m’ha explicat dels ingressos que diàriament captava, de l’ajuda que donava a altres  necessitats i fins i tot de la seva vida més intima i personal.

En aquest període gener – agost, certa tranquil·litat i la realitat d’una mútua amistat, creixent dia a dia. Aquest acompanyament i les xerrades amb En Benjamin, en ocasions monòlegs d’ell de quasi cinquanta minuts, m’han resultat profitosos i enriquidors.

Però… Pels escrits de Marisol i Ana Mª ja coneixeu el nou problema. Finals d’agost, ingrés a Clínica., intervenció quirúrgica i nou trasllat, sense estar recuperat, a la Residència. La  reacció d’En Benjamin la comprenc com la vaig entendre el mes de desembre i dir-vos que novament m’he  trobat impotent, vaig estar a la Clínica en tres ocasions i a les meves preguntes tenia respostes com: “No puc donar resposta, és un assumpte confidencial”, “Parli amb el metge”, cosa que em va resultar impossible. Crec que és un home invisible.

Novament a la Residència i respostes semblants. Parli amb la infermera, però resulta que  ha sortit. Demano parlar amb la Directora i resulta que està absent.

Amb aquestes dificultats, crec que la Sanitat i l’Assistència Social pública estan en plena crisis i sense coordinació. Són incapaços d’atendre, especialment als més necessitats, als desheretats. Pitjor seria pensar que se’n desentenen.

Però dins d’Arrels ho tenim clar, no tenim que defallir i cal superar-nos, més en els moments complicats.

 

Pere


Add comment 8 Octubre 2007

Una residència vol dir necessitats cobertes? Iª part

A vegades es fa dur visitar persones que s’allotgen a residències de gent gran.

No. Algunes vegades, no… Sovint!, és bastant angoixant. Tot i que la persona gaudeix de tenir les necessitats cobertes, cosa que potser abans li mancava, allotjar-se a una residència suposa una pèrdua de llibertat, haver de compartir amb altres persones el que hom s’adona que és el final de la vida,…

Us presento dos escrits d’Ana Mª i Marisol que traspuen aquest sentiment d’angoixa i impotència en la visita que van fer a una persona ingressada a una residència. Els escrits figuren en els dos posts següents al present.

Com sempre, a partir d’aquests escrits, us convido a iniciar un diàleg-discussió dels diferents punts de vista que puguin sorgir.

D’entrada, les respostes que formulen Anna Skoumal i Enrique Richard a partir dels escrits originals d’Anna Maria i Marisol valen molt la pena de llegir.

Visita a Benjamin Barrado a la residència.Anna Mª Piqué

Visita a una residència. Marisol Alafont

La sensibilitat expressada. Anna Skoumal

El dedo en la llaga. Enrique Richard



1 comment 7 Octubre 2007

Realmente, les ayudamos en algo??

Os presento un pequeño relato que describe una experiencia vivida por Josep y Mateu. A menudo nos cuestionamos si ese espacio de tiempo compartido con las personas que nos vamos encontrando sirve verdaderamente para algo.

Josep y Mateu nos lo responden:

 

 

Muchas veces Mateu y yo nos habíamos planteado la misma pregunta:

- ¿Les ayudamos en algo realmente?, tú ya me entiendes, no hablo de las duchas y de la ropa, sino de nuestras visitas semanales, ¿les ayudamos en algo realmente tan solo hablando con ellos y ofreciéndoles nuestros limitados recursos?

La respuesta nos llegó de una forma inesperada, mientras hacíamos nuestra ruta semanal de los jueves.

Aquella mañana, al verles de lejos, nos damos cuenta de que ella está llorando y él la consuela.

Siempre van juntos a todas partes. Hará un par de meses les ofrecimos por primera vez Arrels y al cabo de muy poco nos hicieron la primera visita. Habrán venido por el Centro unas cuatro o cinco veces, el pasado jueves por la mañana se ducharon y volvieron a pasar un rato por la tarde. ¡Todo un éxito diría alguno! Pero en el fondo nos seguía persiguiendo la misma pregunta ¿realmente les estamos ayudando en algo? porque ellos dos siguen en la calle, con su casita a cuestas que cabe en dos carritos de la compra, buscando de todo en los containers, ella, según nos ha contado, temiendo el ataque de algún desaprensivo y queriendo vivir los dos juntos en algún lugar con techo.

Hoy tan solo los saludamos, que tienen problemas, nos decimos.

Pero es ella, la que al vernos nos llama y nos explica que está muy triste porque no puede localizar a su madre con la que hablaba de vez en cuando, porque se ha ido de Madrid y no sabe donde está y que ha bebido más de la cuenta y que eso es lo que no quiere hacer, pero lo está haciendo.

Y de pronto le aparece la ansiedad, la falta de aire y el no poder respirar.

Su compañero que es mucho más joven que ella, hoy ha tomado las riendas y hecho todo un hombre la anima y la cuida.

La situación es delicada, ella insiste entre lloros y falta de aire, que quiere dejar de beber y no puede. A pesar de ser por la mañana, le ofrecemos pasar por Arrels para hablar con algún educador y los dos están de acuerdo, llamamos a Miquel y nos acercamos los cuatro hacia el Centro.

En el trayecto ha habido de todo, paradas donde le faltaba el aire para respirar, lloros, saludos a alguien del barrio, insultos, bromas y finalmente, mirándonos muy sería nos ha regalado la frase que contestaba a nuestra eterna pregunta:

“Si no fuera por vosotros, no se lo que sería de nosotros.”

Al menos ya sabemos que para ellos dos, nuestras visitas semanales, son una verdadera y cálida ayuda.

Josep y Mateu

20 Septembre 2007

Arrels Fundació


4 comments 1 Octubre 2007


Miquel Julià & Anna Skoumal

Soy Miquel. Dicen que soy educador, pero en realidad soy persona. Mi quehacer discurre entre otras personas, en la calle, en hospitales,... Personas que se han visto arrojadas a vivir una situación de sin hogar. Em dic Anna. Sóc treballadora social i juntament amb en Miquel formem part de la gran família d'Arrels. Acompanyem i oferim espais on la persona pugui trobar el somriure que el dignifica i la mirada que el fa sentir persona.

Entradas recientes

Comentarios recientes

Posts Más Vistos

Agenda

Octubre 2007
L M X J V S D
« Sep   Nov »
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  

Por meses

Entidades

Nuestros blogs preferidos

Otros blogs interesantes

Meta