Una nit llarga

En Salvador Carrió és voluntari d’Arrels Fundació des de fa quasi bé sis anys. Actualment realitza servei al Centre Obert i a l’Equip de Carrer.

La situació que explicita en el següent relat és colpidora per a aquells que ens dediquem a acompanyar persones en situació de greus dificultats que sabem que dormiran al carrer.

Els sentiments que se’ns barregen, d’impotència, frustració, injustícia, profunda tristesa,… no són suficients per a millorar algunes de les situacions de les persones acompanyades.

Des d’aquí, us convido a compartir les vostres impressions, punts de vista, les vostres experiències… sobre situacions que, com la que ens explica Salvador, ens arriben a ferir l’ànima.

 

 

Una nit llarga

 

Feia poc  temps que jo havia iniciat la meva feina com a voluntari al  Centre Obert d’Arrels. Per les meves característiques -diguem emocionals- no em representava cap problema el fer qualsevol tasca que em manessin els educadors o la voluntària coordinadora. En acabar cada jornada , m’emportava “feina a casa “,  però era un procés que suposo que tots els voluntaris  hi hem passat. 

A les quatre o cinc setmanes d’estar pel Centre, un dimecres a la tarda, a última hora,  l’educadora que hi havia en aquells moments  em va dir si podia fer un servei a una noia en cadira de rodes –Carmen-  a la que acabaven d’ajudar a dutxar. Calia portar-la a sopar i després deixar-la on ella volgués. En principi era una tasca fàcil. Vam anar a sopar, després li vaig comprar un entrepà per a que se’l mengés pel matí i, aleshores, ella em va dir que la deixes al moll, just al costat de les taquilles de les Golondrines. Era un mes de Gener amb unes temperatures de 4 graus i un vent quasi huracanat. Vaig suggerir-li anar a un altre lloc més resguardat, però ella em va indicar que allà estava molt bé, mirant el mar, i més quan feia aquella mena de temporal.

Una estona de companyia i després jo vaig marxar cap a casa. Aquella nit no vaig sopar. Tampoc vaig tenir una nit plàcida. El cert és que durant moltes nits no vaig descansar gaire.

            En arribar el proper dimecres, vaig marxar de casa a la mateixa hora per anar al Centre Obert,  però quan ja hi era a prop, no em sentia amb ganes d’entrar-hi. Aquella tarda vaig decidir anar a passejar en comptes d’anar al Centre Obert. El següent dimecres em va passar el mateix i això em va durar prop d’un mes. Vaig haver de fer una anàlisi del que jo volia o pensava fer amb la meva vida com a  voluntari fins que, per sort meva, un altre cop vaig iniciar el meu voluntariat al Centre , ja més madur i amb una capacitat de filtratge millorat.    

            És veritat que, en aquell mes sabàtic, em vaig replantejar el que representava la tasca d’Arrels: Fèiem una tasca puntual i després deixàvem el problema a la intempèrie. Suposo que a molta gent que comença com a voluntari li deu passar el mateix. Per sort meva, al final de mes vaig tornar i, encara que no estava del tot convençut, si que vaig voler-me donar una treva, esperant veure què m’aportava el futur.

            Al cap d’un temps, molt llarg per la Carmen, suposo que curt per l’Administració, Carmen va aconseguir un pis tutelat on encara hi viu.

            Aquesta història meva, viscuda amb les meves pròpies angoixes internes -i de coses com aquestes n’he viscudes moltes més-,  m’ha fet veure que si la tasca d’Arrels la mirem des de el punt de vista puntual, del dia a dia, és positiva però mancada de profunditat. Ara bé, quan hi treballes i saps esperar que la llavor maduri, en la majoria dels casos s’ aconsegueixen èxits mols sonats.

            Per tant, sempre que un col·laborador inicïi el seu camí per Arrels, que pensi que els fruits  s’han d’esperar a les primaveres de cada vida.

 

 

Salvador Carrió

Add comment 9 Mayo 2008

¿Qué es lo que puedo hacer yo?

Hace unos días, como comentario a uno de los artículos publicados en este blog, Rosa se preguntaba que es lo que podía hacer ella para mejorar la situación de Ignacio, una persona que vive en la calle y con la cual se cruza a menudo.

¿ Como es posible que nos quedemos todos de brazos cruzados contemplando la escena, sin hacer absolutamente nada?.

Alguien tendría que hacer algo!

¿Como es posible que la familia se desentienda?

Pues si!. Muchas veces la familia se desentiende…

Juan murió ará ahora unos 8 años. Estuvimos atendiéndolo desde hacía 11 años y solo cuando murió nos dimos cuenta que durante todo ese tiempo nos tuvo engañados. El era sevillano y siempre nos había dicho que su familia estaba en Sevilla, con la cual hacia mucho tiempo que no mantenía ningún tipo de relación.

Juan era encantador. Era agradable sentarse a su lado, alguna que otra tarde en el centro abierto, y dejarse contagiar por sus historias maravillosas de aventuras y de experiencias vividas.

Entrañable! Siempre con alguien a su lado, dispuesto a compartir. Juan nunca quiso hablar de su familia. El no tenía familia nos decía para zanjar el asunto cuando alguno de nosotros irrumpía en esa faceta de su vida. Y nosotros, siempre respetuosos con sus decisiones. Si el decía que no tenía familia, para nosotros era su palabra. Ante todo, el respeto hacia su propia voluntad.

Con todo eso, solo cuando falleció Juan y, despues de indagar el paradero de su familia para comunicar la noticia y que pudieran asistir al entierro, nos dimos cuenta que en la vida de Juan habían existido dos realidades paralelas.

Una era la que el mismo nos mostraba: encantador, charlatan, agradable en el trato para compartir una tarde hablando con el.

Otra realidad era la que había vivido su familia durante los años en que Juan estuvo con ellos: el había abandonado a la mujer y a los hijos, cuando aun eran pequeños, después de mucho tiempo de borracheras, palizas y maltratos. Recuerdo a su hijo mayor llorando, aun estando su padre de cuerpo presente, mientras se preguntaba por que su padre tuvo que comportarse con ellos de esa manera.

- Nosotros conocimos otro Juan, su parte buena.- Fueron nuestras palabras de comprensión, consuelo y de profundo respeto hacia las situaciones que esa madre e hijos habían vivido con Juan.

¿Como es posible que la familia se desentienda?

No lo sé! Pero intuyo que esa rotura debió ser lenta y no sin pocas complicaciones.

Sin juzgar!. No hay culpables, aunque si responsabilidad de uno mismo hacia su pasado, presente y futuro.

Nunca pretendimos cambiar ese pasado de Juan, ni tampoco su futuro. Eso era cosa de el mismo. Siempre a su lado, acompañándolo…

Esta situación es la que casi siempre se repite, una y otra vez, con muchas de las personas que nos encontramos por la calle y que, a simple vista, nos damos cuenta que estan sufriendo una situación de desamparo.

¿ Y que es lo que puedo hacer yo?

Me permito aconsejar la lectura de dos artículos ya publicados en nuestro blog:

 ¿Acompañar, para qué?

y

Sentirse alguien para alguien

¿Que es lo que puedo hacer yo? Es una pregunta que muchas veces denota angustia, impotencia ante una situación que vemos que va a peor. Que alguien haga algo!

Que debo hacer yo?

Yo me respondo que, en primer lugar, es la persona la que tiene que empezar a cambiar la situación. O no… Eso, si creemos en las capacidades que toda persona guarda consigo, aun en esas situaciones en donde parece que la persona ya no puede decidir por si misma. Es la misma persona la que en todo caso puede hacer algo.

Es difícil dar ese paso. Solo se podrá dar cuando la persona confie en si misma. Cuando la persona vuelva a confiar en si misma, a partir de una relación de confianza con aquellos que, incondicionalmente, permanecen a su lado.

Por eso yo estoy ahí, acompañando ese proceso que, a veces, puede ser doloroso, de impotencia. Porque al saber que es la persona la que debe dar el paso, mi deber consiste en solo estar ahí. Quizás para recorrer juntos ese proceso, para motivar, para ofrecer seguridad. Pero los pasos a seguir siempre seran los propios de la persona.

Personas enfermas.

Enfermas de no ser nadie para nadie. Enfermas de haber perdido toda confianza, en los demás y en si mismo.

Es esa voluntad de  vínculo todo mi deber: como profesional, como ciudadano, y como persona.

Porque es la relación con los demás lo que permitirá recobrar la dignidad perdida. Es la relación lo que le hará sentirse alguien para alguien. Es ahí donde tiene sentido el “¿acompañar, para qué?”.

Y sin saber aun como, percibo que es el reconocimiento de esta dignidad lo que me permite transformar esta situación. Quizás es porqué en hacernos dignos mutuamente la persona se da cuenta que aun está a tiempo de cambiar su situación.

Optamos por seguir acompañándote.
No sé para que, pero sé que estoy contigo, que estoy presente.
Y me doy cuenta, no sé cómo, que estando contigo, comprendo.
Que comprendo tu desidia, el miedo a una nueva frustración, tu mirada baja,…
Y me doy cuenta que, comprendiéndote, transformo.
Porque dejo de verte como un simple objeto de ayuda.
Porque al comprender las lágrimas de tu sufrimiento me reconozco a mi mismo como digno de estar a tu lado.
Porque estando a tu lado y comprendiéndote he sentido que solo puedo reconocer tu dignidad.

 

 

Acompañamos la persona sin esperar intencionadamente que cambie. Y, sin quererlo, esto es lo que permitirá cambiar la situación.

 

Miquel Julià

Abril 2008 

12 comments 14 Abril 2008

Un adéu

La notícia m’ha colpit de manera brusca. No m’ho esperava. O més ben dit, no m’ho esperava així.

No he pogut dir-li adéu com hauria volgut.

No he pogut acompanyar-lo fins l’últim moment.

Perquè jo no era a prop quan ell va marxar.

Ara, que sé que ja no hi és, recordo els últims moments que vaig passar al seu costat. Va ser just el dia abans que jo marxés de viatge. Vam compartir una estona agradable, embolcallada d’afecte i calidesa. I quan ens vam acomiadar li vaig dir que tornaria a veure’l quan tornés del viatge.

Ahir vaig tornar a l’hospital. Havia tornat la nit anterior del viatge i tenia ganes de veure’l i compartir amb ell l’experiència viscuda. Però ja no l’hi vaig trobar. Havia mort aquest dilluns passat.

Quan ho vaig saber van aflorar en mi un cúmul de sentiments: tristesa, impotència, ràbia, dolor… Feia temps que tots sabíem que aquest moment s’acostava però jo no tenia previst que passés quan jo no hi fos. Ara lamento no haver pogut assistir a l’enterrament per dir-li un últim adéu.

Te has hecho querer, Manuel

Sé que todos guardaremos un gran recuerdo de ti

Te echaremos de menos

No sé lo que has soñado

en la noche pasada;

triste, muy triste debió ser el sueño

pues despierto la angustia me duraba.

Noté, al incorporarme,

húmeda la almohada,

y por primera vez sentí, al notarlo,

de un amargo placer henchirse el alma.

Triste cosa es el sueño

que llanto nos arranca;

mas tengo en mi tristeza una alegría:

¡Sé que aún me quedan lágrimas!

G.A. BÉCQUER

Anna Skoumal

2 comments 12 Abril 2008

El son d’un infant

Per molt temps que un mateix porti fent carrer i hagi vist molts tipus de situacions desestructurants, sempre hi ha ocasions en que el cor se’t fa petit.

Sentiment d’injustícia, sensació d’importència, tristeses…

Vivències que et colpeixen el cor. Unes més que altres. I si. Ens és bo que hi hagi situacions que ens segueixin ferint l’ànima.

Ana Maria és voluntària de l’Equip de Carrer d’Arrels. És voluntària de carrer des de fa més de deu anys. Segur que té moltíssimes experiències viscudes en el seu acompanyar les persones que s’ha anat trobant. Avuí però, ens fa arribar un escrit fruit d’una experiència que l’ha colpida:

Un noi jove. Vint o Trenta anys. Un noi massa jove com per arrossegar, ja a la seva edat, tot una motxilla de fracassos i males experiències. Un noi que, arraulit com un infant, tan sols estava dormint al carrer:

El son d’un infant

Avui he vist dormir un infant. Un infant que no és com els altres.

El seu bressol era: el terra d’un portal, les baranes una caixa desmuntada de cartró.

No era ros ni d’ulls blaus, ni rodanxó. Era de cabell fosc i la barba de dies, era prim.

No són els braços amorosos d’una mare que el bressola, són uns altres braços, uns braços que escanyen i ofeguen, a vegades fins a la mort.

Era allà dormint, com un infant dormiria en el bressol. En posició fetal, amb la mà damunt del coixí-cartró, a primer cop d’ull semblava que xumés el dit gros.

Era allà dormint en la seva habitació immensa, “vigilat per tothom”, en el seu petit i dur bressol.

Anna Maria Piqué

5 comments 7 Abril 2008

Nuestro aliado, el tiempo

Una vez más, nuestro amigo Enrique Richard, ha escrito algo digno de leer. http://enriquerichard.wordpress.com/relatos/todo-el-tiempo-del-mundo-o-la-historia-de-un-proceso

En el relato, Enrique nos habla de Juan José, un señor de unos sesenta y cinco años conocido desde el equipo de calle en el 2001. El señor Juan José no era nada amigable con los voluntarios que pasaban por la zona e intentaban acercarse a él, más bien todo lo contrario. A menudo los voluntarios eran recibidos por parte de Juan José con gritos. No es hasta al cabo de 3 años cuando Juan permite el acercamiento de una voluntaria de calle. Y a partir de aquí, poco a poco, se va creando una relación que ayuda a aumentar la autoestima de Juan.

Juan José ya no recibe a gritos a los voluntarios que van a visitarlo frecuentemente. Al contrario, se alegra de verlos, compartiendo charlas, momentos, miradas, silencios… Juan José empieza a sentirse acompañado. Está acompañado y es respetado. Hay un noble respeto hacia él y su situación. Él es quién decide y quién da el paso. Y empieza a pasarse por Riereta. Y conoce a los educadores del centro abierto, los voluntarios, una trabajadora social…. Y un buen día acepta dormir en pensión y allí está todavía. ¡Qué proceso!

Reflexiones

Mucha gente rehuye de la gente en situación de sin hogar cuando pasea por la calle. Algunos ponen mala cara, giran la mirada, se apartan… Mirando hacia otro lado, quizá, para algunos, esta gente desaparece. Pero para nosotros no.

Ellos siguen tirados en la calle. Apartados y excluídos de la sociedad. Al margen. Acompañados, eso sí, por la soledad. Una persona en situación de sin hogar vive tal desesperanza que deja de importarse a sí misma. Pero a nosotros sí nos importan.

Y porqué nos importan, nuestros voluntarios de calle se acercan a ellos. Aún cuando se obtiene mala respuesta, se sigue intentando el acercamiento. Tenemos todo el tiempo del mundo. Todo el tiempo que haga falta para demostrarles que lo único que queremos es acompañarles en su situación. Estar a su lado. A cambio de nada. Pero claro, a una persona que lleva unos 40 años viviendo en la calle, ¡no esperéis que de buenas a primeras nos reciba con los brazos abiertos! Estas reacciones, para nosotros, no sirven de excusa para abandonar. Ni para justificar que ellos se lo han buscado y quieren vivir así. Este sería el camino fácil y el más cómodo.

Y aquí uno puede pensar qué finalidad tiene todo esto. ¿Cuál es el objetivo final? ¿Que acepten pensión? ¿Que pasen cada tarde por el centro abierto? Pues no nos acercamos con este objetivo, la verdad. El acercamiento se produce porqué se quiere acompañar a estas personas en su situación. Se les quiere transmitir que alguien se preocupa por ellas, por eso se las pasa a visitar, respetando en todo momento su persona y su decisión. ¿Que algún día empiezan a pasar por el centro? Genial, allí seguiremos acompañando y creando más relaciones, que reafirmaran su persona y su autoestima. ¿Que otro día aceptan dormir en pensión? Genial también. Pero si no se produce ninguna de estas situaciones, se seguirá estando al lado de esta persona. Porqué esto es lo que nos importa más, estar a su lado y transmitirles que nos importan.

Algunos quizá podríais pensar que en algunos casos perdemos el tiempo. JAMÁS. Somos conscientes que son procesos lentos, pero nunca pensamos en las pérdidas de tiempo. Para nosotros la base de todo es la relación con la persona. Que la persona se vuelva a sentir persona. Que la persona vea que importa a otra persona. A partir de ahí vuelve a importarse a sí misma. Y a partir de aquí la persona no se siente tan sola. Que la persona siga en la calle no es un fracaso. Es una situación que puede cambiar.

Yo, de hecho, estoy en el centro abierto. Y acojo a nuestra gente, empiezo a trabajar con ellos, a acompañarles, desde el centro. Sigo la relación que se ha iniciado en la calle.

Cuando empecé a trabajar en Arrels, una mañana acompañé a Miquel Julià en su trabajo. Recorrimos parte del centro de Barcelona acercándonos a la gente que vivía en la calle que se estaba siguiendo desde el equipo de calle. Miquel me iba explicando y recuerdo que me dijo algo así como “no, si hacer calle es fácil”, un poco comparándolo con el trabajo desde el centro abierto. Yo le debatí el comentario. ¿Cómo que es fácil? De eso nada. Acercarse a una persona que ya no confía en nadie no es fácil. Conseguir que te permita aproximarte a él, saludarle, mantener una charla. Se trata de demostrarle a una persona que se siente excluída que para nosotros es importante. Nos importa su situación. Evidentemente, para alguien que es invisible para muchos, le cuesta aceptar que es visible para otros. Le cuesta entender que se le acerque alguien con calidez, con ternura. Le cuesta sentirse acogido por otras personas. Le cuesta comprender que vuelva a importar a alguien. Pero es así. Y poco a poco lo irá asimilando, compartiendo con estas personas una relación que será la base de todo.

 Anna Skoumal

1 comment 1 Abril 2008

Un día en Arrels

Hoy es uno de esos días que tengo los sentimientos a flor de piel. ¿y por qué? Pues por lo que he sentido, por lo que he vivido. Hoy puedo decir que el día me ha aportado muchos sentimientos que me llenan, me satisfacen, me acompañan…

Ver los comentarios y el movimiento que ha dado el post de la noche del recuento me hace feliz. Tantísima gente compartiendo la sensibilidad hacia nuestra gente… Queriendo hacer algo porqué esto cambie, para estar a su lado, para que se sientan acompañados… Me satisface.

Otra cosa que me ha alegrado el día: compartir un buen rato con la gente de la Llar Pere Barnés. Hoy me he pasado a la hora de comer. He comido en el segundo turno, es decir, con la gente que no reside en la Llar. ¡Y qué comida tan agradable! Me he sentado en la mesa con Miguel, Manuel, Antonio y Sabine, otra trabajadora de Arrels. Manuel todo el rato ha estado súper pendiente de toda la mesa, sirviendo, retirando los platos, preguntando quién quería repetir… ¡Qué majo estaba! Con Antonio hablaban de la guerra, nada, batallitas… Y yo escuchando con atención… Y mirando alrededor y sonriendo orgullosa para mis adentros. Qué acogedor es el comedor. Y miras al resto de comensales y ves a la gente cómoda, a gusto, charlando, comiendo tranquilamente… Realmente no es la imagen que tengo del comedor social en el que trabajaba. El comedor de la llar ofrece otro ingrediente: la calidez. Una calidez proporcionada por los voluntarios y los profesionales que en los distintos turnos se encargan de que no falte de nada. Estan pendientes de la gente, acogiéndolos a su llegada, atendiéndolos durante la comida, charlando con ellos… Se les transmite proximidad, un contacto familiar y esto lo encuentro genial.

Después de comer he subido a la habitación de Rubén. No se encuentra bien, está muy enfermo y prácticamente no sale de la habitación. Al principio estaba un poco malhumorado ( del todo comprensible) pero se le ha pasado. Hemos pasado un rato agradable, charlando, riéndonos, recordando… “no sabes cuánto te aprecio”, me ha dicho. Y yo a ti, Rubén, y yo a ti… Luego, un abrazo, compartiendo toda la ternura del mundo. “Hasta otro ratito Rubén, volveré pronto”.

Me disponía a marcharme de la Llar, pero antes, pequeña visita al piso de arriba: la sala común. Allí sí que hay vidilla siempre. Unos fumando en el espacio habilitado, otros cómodamente sentados en el sofá viendo la tele, otros echando una partida de dominó o parchís y por parte de todos: salutaciones alegres, invitaciones a quedarme un largo rato, sonrisas, bromas… Siempre que he subido a esta sala he pasado ratos muy agradables y me he sentido muy bien acogida por todos ellos. Y el bienestar que me produce todo esto que ellos me dan no tiene precio.

Y bueno, la guinda del pastel que ha culminado mi día ha sido la llegada de Josep y Antonio, compañeros de piso, con un gran detalle: me han traído fresas con nata y lionesas. Esta mañana he sido invitada por ellos a su piso. Hará unos pocos meses que conviven juntos junto con otra persona, Salvador. Hoy celebraban el santo de Josep, por adelantado, y por la mañana me han invitado a la velada con gran ilusión. Al final no he podido ir y les he llamado a su casa para disculparme y transmitirles mi pena por perderme tal velada. Pero que sorpresa tan agradable cuando me aparecen al final de la tarde con tal detallazo.

En fin, como os decía, ha sido un gran día.

Noche del lunes 17 de marzo

Anna Skoumal

13 comments 18 Marzo 2008

La nit del recompte

Com molts ja sabreu, aquesta matinada passada, s’ha dut a terme el recompte nocturn de persones que dormen al carrer a Barcelona.

Aquest projecte ja fa temps que es prepara. S’han mobilitzat  uns 700 voluntaris, que carregats d’il·lusió, entusiasme i sensibilitat han fet possible aquesta nit. S’hi han implicat moltes entitats que treballem amb gent sense llar, l’Ajuntament de Barcelona i la Fundació Un Sol Món.

Per a mi va ser  una nit molt especial. Veure tanta gent aplegada per fer possible aquest recompte em va omplir de felicitat. Hi havia voluntaris amb experiència, voluntaris que han tingut un primer contacte amb aquest col·lectiu aquesta nit passada… Però tots tenien en comú una cosa: la il·lusió.

Jo vaig arribar al Club Sant Jordi a quarts de set. I vaig veure com a poc a poc s’anava omplint el centre. La gent es va anar reunint amb els seus grups. S’acabaven de clarificar dubtes, informacions, s’intercanviaven impressions… Tothom tenia moltes ganes que aquest recompte sortís bé i realment crec que això s’ha aconseguit.

Crec que aquesta nit ha pogut servir per sensibilitzar la gent. Per possibilitar un primer contacte amb aquest col·lectiu per tots aquells qui no l’havien tingut amb anterioritat. Per reforçar l’entusiasme i la implicació de tots els qui estem al seu costat dia rere dia. Per transmetre’l, encomanar-lo, compartir-lo…  Realment crec que això també s’ha aconseguit.

Vaig tenir l’oportunitat de veure gent enormement entusiasmada. Tant abans del recompte com després.

Voluntaris, companys, amics…. Això ha sortit molt bé. Molt bé.

Miquel Julià: tots els teus companys d’Arrels admirem el teu entusiasme i la teva dedicació en l’organització d’aquest recompte.

MOLTES FELICITATS MIQUEL!

Anna Skoumal

12 comments 13 Marzo 2008

Entregarse

“Es bueno dar cuando alguien pide, pero es mejor todavía poder dárselo todo al que nada pidió.

Y el mayor mérito no es el del que ofrece, sino el del que recibe sin sentirse deudor. El hombre da poco cuando sólo dispone de los bienes materiales que posee; pero da mucho cuando se entrega a sí mismo. “

Khalil Gibran

Esta cita de un poeta árabe la econtré en un libro que actualmente estoy leyendo. La subrayé porqué me pareció bonita y porqué refleja muy bien como trabajamos desde Arrels. ¿No os parece?

Dar, sin pedir nada a cambio.

Entregarte como persona al otro. Ofrecerte a ti mismo. Ofrecer tu persona. Tu ser, tu sentir, tu vivir, tu compartir, tu acompañar…

Se lo das todo cuando te das a ti mismo. Sin que te hayan pedido nada, sin pedir tú nada.

No te deben nada, no debes nada… Y aquí está la clave. Cuando uno comprende y se da cuenta del porqué de tal situación.

Esta vez el comentario es muy abierto. Espero vuestras reflexiones, opiniones, comentarios… Es una cita para vosotros, apreciados lectores. Para que la disfrutéis y la reflexionéis.

Anna Skoumal

9 comments 11 Febrero 2008

A Catalunya no hi cap tothom?

L’altre dia, tornant a casa des de la feina, em vaig quedar parada davant d’un cartell publicitari. Sembla que la campanya política ha començat i un partit anunciava molt clarament quelcom que em va fer estremir. Per a la contundència i la duresa del seu missatge:

La gent no se’n va del seu país per ganes sinó per gana. Però a Catalunya no hi cap tothom. 

Déu n’hi do no? A mi em va semblar increïble. Fins i tot em vaig parar per comprovar si ho havia llegit bé. I sí, malauradament, ho havia llegit bé.

Personalment, em sembla totalment provocatiu llançar a la població un missatge com aquest. Un missatge que m’està dient que Catalunya hauria de tancar les portes. Tancar les portes a altra gent. Altra gent com tu i com jo que l’únic que volen, l’únic que busquen, és fer realitat el seu projecte de vida. Un projecte que en els seus països no és possible. Un projecte que en molts casos es limita a la simple supervivència humana.

És molt fàcil des d’una posició benestant i acomodada mirar al voltant i sentenciar que som massa gent i que a Catalunya no hi cap tothom.

Qui transmet aquest missatge està parlant des de la insensibilitat més insensata. Com es pot afirmar, per a una banda, que hi ha gent que passa gana, que hi ha gent que ve al nostre país perquè passa gana, però que aquesta gent no hi cap?! Com es pot pretendre mirar a un altre cantó justificant que no hi ha prou lloc per a tothom? Com?

La gent que emigra dels seus països pateix, pateix molt. En primer lloc perquè deixen la seva terra, els seus orígens. També se separen de la seva família, dels seus amics. De la seva cultura, de la seva llengua… És un procés de pèrdues i de solitud. I només els falta que els rebin amb una actitud tan poc acollidora com la que anuncia el missatge polític.

Tothom té dret a viure una vida digna. TOTHOM.

Ningú no té dret a privar ningú d’una oportunitat. NINGÚ.

Anna Skoumal

3 comments 4 Febrero 2008

El simple estar y acompañar funciona

Hoy me he llevado una alegría.

David hacía unos días que se mostraba enfadado con nosotros. Con Arrels, con sus referentes de forma más directa. Recientemente se había producido un cambio en su vida. Había empezado a residir en un recurso distinto a la pensión. Era un gran cambio, un gran reto… y no ha funcionado.

La reacción de David ante tal situación fue el rechazo hacia nosotros, sus referentes. Quiénes lo hemos estado acompañando y hemos estado a su lado en los malos y los buenos momentos. Con quién sabe que puede contar para cualquier cosa. Con quién sabe que puede compartir. Con quién lo acompaña al médico, con quién se preocupa por él, por su bienestar, por su persona…

Esta ha sido su reacción durante unos días. Supongo que necesitaba culpabilizar a alguien, enfadarse con alguien para afrontar una frustración. Y nos ha tocado a nosotros, claro. Los que estamos más cerca.

Su rechazo hacia nosotros ha implicado pasarse por el centro de manera muy puntual, evitando casi el cruce de palabras con nosotros. Había dejado de tomar la medicación, necesaria para el buen seguimiento de su tratamiento. Hablaba de irse, de marcharse, de no acudir a la citas médicas programadas para hoy….

No es la primera vez que David reacciona así. Y os quiero transmitir el papel que juega la persona que está acompañando a alguien como David. Estamos para las buenas y las malas, evidentemente… Pero lo que cuesta aquí es acompañar actitudes como la que os acabo de describir.

Como profesional me inquieto y me digo a mí misma: debo actuar, no está tomando la medicación, tengo que insistir, hacerme pesada, pincharle para conseguir que la tome… ¡Como profesional es mi deber! Intervenir para que la persona siga el buen camino. Y David, para seguir el buen camino, debe tomar la medicación y acudir a sus citas médicas.

Pero la experiencia, mi humilde experiencia, me va enseñando que en casos como este debo limitarme a acompañar, a estar a su lado en su proceso. Debo limitarme a esperar. Hasta que sea él quién dé el paso. Cuesta, cuesta mucho. Tienes ganas de presionar, insistir, convencer a la persona… Lo intentas hacer sutilmente, con tacto, pero lo dejas correr… Hasta tal punto que respetas su decisión aunque veas que es la equivocada. Y continúas estando a su lado.

Entonces llega el día en que te enteras que David ha decidido volver a tomar la medicación. Y te enteras que ha acudido a las visitas médicas a las cuales tenias pendiente llamar para anular, ya que no contabas en que fuese. Y cuando llega este momento… te llena la alegría.

Ha sido por eso que me he llevado una alegría hoy. Más bien una sorpresa. Por David, por su cambio.

Lo importante aquí es que sea la persona la que dé el paso. Y os confieso que cuando me he enterado de su cambio, me he sentido aliviada. Porqué la situación empezaba a complicarse y mi voz interior me repetía “Anna, debes hacer algo, no le puedes consentir que siga así, ¿dónde está tu productividad profesional?”

Mi productividad profesional estos últimos días, con David, ha consistido en estar a su lado a distancia, porqué se dejaba ver poco rato por el centro, y ha consistido en ser acogedora en todo momento con él. Y es muy importante transmitir eso. Es importante porqué David, hoy, tras estos días de rechazo, hoy ha venido a explicarme su cambio. Se ha acercado a mí sabiendo que no estaría enfadada ni distante con él, aún después de su actitud de estos últimos días. Sabía que estaría contenta de su acercamiento, y aún más de oír lo que me explicaría.

Conclusión: ¿qué hacer ante su rechazo, sus reproches, sus enfados? Pues seguir ahí, seguir estando, seguir acompañando en su proceso personal. Dejando claro que nuestra actitud es acogedora ante todo.

Anna Skoumal

5 comments 28 Enero 2008

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Miquel Julià & Anna Skoumal

Soy Miquel. Dicen que soy educador, pero en realidad soy persona. Mi quehacer discurre entre otras personas, en la calle, en hospitales,... Personas que se han visto arrojadas a vivir una situación de sin hogar. Em dic Anna. Sóc treballadora social i juntament amb en Miquel formem part de la gran família d'Arrels. Acompanyem i oferim espais on la persona pugui trobar el somriure que el dignifica i la mirada que el fa sentir persona.

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